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VIDA Y OBRA
DE ROSITA MELO

 
Datos inéditos sobre la vida y la obra
de la compositora del inolvidable vals

 
 

Ricardo Ostuni
  
 
n el Nº 17 de Club de Tango publiqué unos vacilantes apuntes sobre la posible biografía de Rosita Melo. Los datos reunidos hasta entonces sólo me concedían un lejano acercamiento a la verdad de su vida y de su obra.
 
Pero toda investigación requiere de paciente perseverancia y también de alguna pizca de suerte.
 
En el curso de este tiempo sucedió un hecho decisivo para mi trabajo: conocí a la señora Emilce Susana Piuma de Torres -hija de Rosita- cuyas confidencias me permiten hoy revelar con toda certeza, datos inéditos e ignorados sobre la compositora del inolvidable vals.

La infancia
 
Rosita Melo -tal como lo decía en aquella primera nota- se llamaba Rosa Clotilde Mele y había nacido en Montevideo el 9 de julio de 1897. Fue la hija menor del matrimonio de Miguel Mele y Rosa Luciano de Mele, ambos italianos, llegados al Uruguay en tiempos de la masiva inmigración europea.
 
Hasta 1899 el matrimonio Mele vivió en la calle calle Nº 34 de la capital uruguaya en cuya iglesia catedral Rosita fue bautizada anotándose la constancia en el Folio 448 del Libro 59 de Bautismos.
 
Llegados a Buenos Aires, los Mele se radicaron en una casa de la calle Estados Unidos (una casa de altos a la que se accedía por una interminable escalera de mármol según me apunta la señora Piuma de Torres). Allí fue donde se reveló en Rosita la vocación musical. A los cuatro años ya tocaba el piano de oído y dos años después, ingresada a la escuela primaria, comenzó estudios regulares de música que habrían de prolongarse por el resto de su vida.
 
Para el anecdotario de Rosita, la señora Emilce me cuenta que desde muy pequeña fue una hábil patinadora y que su mayor deleite era descender por esas interminables escaleras montada en patines para, así, alcanzar la calle con toda la velocidad del impulso.
 
Años después la familia se mudó a una casa situada en la calle Lobos (hoy Gregorio de Laferrere) en el barrio de Floresta donde Rosita, niña aún, comenzó a componer música.

 
El vals

 
En 1911, a la edad de catorce años, hizo su vals inmortal: Desde el alma. Decía en mi nota anterior que toda creación encierra un misterio. Aquella niña en el umbral de su adolescencia, jamás pudo imaginar que había compuesto una obra imperecedera -su obra cumbre- la que por siempre se asociaría de modo indisoluble a su nombre, como si obra y compositora fueran una misma entidad. Decir Desde el alma es nombrar a Rosita Melo.
 
Rosita se recibió de profesora y concertista de piano, con medalla de oro, en el conservatorio Thibau-Piazzini y dio muchos conciertos de música clásica y popular en los más importantes centros culturales de su época, cosechando aplausos, medallas y premios.
 
 
El casamiento

 
El 23 de febrero de 1922 se casó con el joven poeta y aficionado pintor, Víctor Piuma Vélez, empleado por entonces en el Ministerio de Hacienda. El enlace fue registrado por el diario La Opinión en su sección Vida Social. Leyendo esa página nos enteramos que para esa fecha el apellido Mele ya había mutado en Melo. Así lo anunciaba el diario: 

Enlace Melo-Piuma Vélez. El 23 del corriente tendrá lugar en casa de la familia de la novia, el enlace de la señorita Rosita Melo con el señor Víctor Piuma Vélez, actuando como padrinos la señora Estela Regúnaga de Melo y el señor Alfredo Melo. En el acto civil actuarán como testigos el señor Romeo Melo por parte de la novia y el doctor Orlando E. Lacoste por la del novio. 


Piuma Vélez figuró junto a Alfonsina Storni, Alfredo Buffano y otros escritores, en la Antología de Poetas Jóvenes de la época. Sus versos aparecían también en los suplementos y páginas culturales de los distintos diarios y revistas. Hacia 1922 escribió la primitiva letra del vals Desde el Alma y fue autor también de las letras de casi todas las otras composiciones de Rosita.
 
Por algunos años el matrimonio vivió en una amplia casona de la calle Páez, muy cerquita de Nazca, donde nació su primer hijo de nombre Jorge Horacio, fallecido a poco de cumplir un mes.
 
Tras el rudo golpe, se mudaron a una casaquinta en Ramos Mejía situada en el cruce de las calles Viamonte y Brown. En este domicilio nacieron las otras dos hijas, Hebe Lía y Emilce Susana cuyas infancias transcurrieron en ese silvestre paisaje bonaerense.
 
Cuando Hebe Lía hubo de ingresar a la escuela secundaria, la familia volvió a Buenos Aires, radicándose en una casa de la calle Varela, en el barrio de Flores, donde Rosita y Víctor vivieron hasta el final de sus días.
 
 
La obra

 
Rosita, prácticamente, compuso durante toda su existencia y dejó una fecunda obra lamentablemente poco conocida. A los tangos que citara en mi nota anterior - Oración y Tatita- ha de agregarse un largo listado de otros tangos, valses clásicos y criollos, pasodobles, polkas, marchas, estilos, etc. que, en su mayoría, llevan letra de Piuma Vélez. Entre ellos: Yo te adoro (vals); Qué sólo estoy (vals); Marcha del heroísmo (marcha); Compartamos la alegría (polka); Una lágrima para papá (vals); Balada para un soñador (estilo); Por el camino de la vida (vals); Cuando de ti ya lejos (vals); Aquel entonces (tango); Ofrecí mi vida (vals); Mi humilde corazón (tango) y Aquellos catorce años (vals). Además compuso una Selección de valses criollos de Palma y otra Selección de Valses clásicos y populares que grabara la orquesta de Franci-ni-Pontier.
 
Rosita y Víctor tuvieron tres nietos: Nora Hebe Vallebona -hija de Hebe Lia- y Jorge Daniel y Karina Emilce Torres -hijos de Emilce Susana Piuma de Torres. Víctor Piuma Vélez murió el 28 de junio de 1976; Rosita, el 12 de agosto de 1981. Ambos descansan juntos, en el "Recinto de las Personalidades" del Cementerio de la Chacarita donde sus hijas hicieron levantar un monumento en sus memorias.
 
Hebe Lía -la hija mayor- también fue compositora y autora de numerosos temas. Entre ellos un vals, titulado "A Rosita Melo" cuyos versos iniciales dicen:
 
A tu gran emoción hoy llegó la calma
dejaste el corazón en ese Desde el Alma.

 
Hebe Lía murió el 13 de enero de 1988.
 
Por su parte Emilce Susana prepara un álbum con todo el material inédito de Rosita que la Academia Nacional del Tango le ha ofrecido editar.
 
El poeta Piuma Vélez, además de la primera letra para el famoso vals, escribió otro poema titulado Desde el Alma cuyos octosílabos dicen así:
 
Valsecito Desde el Alma
que en noches de serenata
le robabas un suspiro
a la novia enamorada.
Cuando un rayito de luna
entraba por la ventana
y lloraban los violines,
bandoneones y guitarras
bajo el cielo azul oscuro
cubierto de estrellas blancas.
Organito de la tarde
de la noche y la mañana,
llevado sobre dos ruedas
por las calles suburbanas
danzando a los cuatro vientos
su música ciudadana
donde no faltabas nunca,
valsecito Desde el Alma.
En las humildes casitas
de los barrios apartados
de veredas de ladrillos
y de puertas con candados,
de cercas de madreselvas
y patios embaldosados
que parecía un muestrario
por sus colores variados.
Hileras de macetones
con helechos y malvones
cubriendo las medianeras
cargadas de machucones
y en el medio del gran patio
como cuidando la entrada
el viejo pozo cubierto
de baldosas coloradas.
Ahí quedó tu recuerdo
sobre los verdes parrales
como caricias de novia
como los besos de madre.
Ahí quedó tu recuerdo
en el rumor de la calle
y en la curva de los pechos
tu recuerdo se hizo carne.
¡Cuántas novias te bailaron,
cuántas novias que hoy son madres,
valsecito inolvidable!

 
Las vidas de Rosita y de Víctor estuvieron teñidas de música y poesía. Y así las quiere evocar este recuerdo.
 

El homenaje

 
Con motivo de cumplirse el 99º aniversario del nacimiento de Rosita Melo, la Academia Nacional del Tango honró su memoria en la Sesión Académica del 15 de julio.
 

La lectura de este trabajo fue el núcleo del homenaje al que asistió la señora Emilce Susana Piuma de Torres y otros familiares de Rosita. Finalmente se entronizó su retrato junto al de otros grandes creadores de nuestro arte popular.  

 

 

 

Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro.19  mayo-junio  1996

 

 

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