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Carlos Gardel y su afición por la ópera

por Ricardo Ostuni 

Es casi un lugar común en la historia de Carlos Gardel, mencionar su afición por el "bel canto". Sin demasiadas certezas se asegura que, en su primera adolescencia,
escuchaba desde atrás de las bambalinas a los grandes divos de la lírica que actuaban en nuestro país, a los que imitaba casi a la perfección. Se dice, incluso, que recibió alguna admirativa palabra de parte de Tita Ruffo y que, al menos, compartió con el gran Enrico Caruso una travesía en barco hasta Brasil.

Cierto o no, fue el mismo Gardel quien en más de una oportunidad habló de su predilección por la ópera y deslizó comentarios que dieron base al rico anecdotario que comentamos.

En la foto que ilustra estas páginas, no muy difundida, se lo ve a Gardel en compañía de dos grandes artistas: el barítono uruguayo Víctor Damiani (con anteojos) y el bajo polaco Adamo Didur.

 

Víctor Damiani fue una de las grandes figuras de la lírica rioplatense. Era un artista de relevante personalidad que realizó grandes temporadas tanto en el teatro Colón como en el Coliseo, donde debutó cantando ‘Aída’. Actuó en teatros de Roma y de Florencia y junto con el famoso tenor español Miguel Fleta, recorrió España en una gira que fue todo un suceso. También cumplió con el sueño de todo gran artista lírico: cantó en la Scala de Milán donde debutó con la ópera ‘Siberia’ de Giordano (autor de la ópera ‘Aurora’). Luego cantó ‘La traviata’ de Verdi y ‘Lucía de Lammermoot’ de Donizetti bajo la batuta del gran Arturo Tscanini. Damiani falleció en Cerro Colorado, población del departamento de Florida -Uruguay- en el escenaio de un teatro al aire libre. Tras haber cantado el aria de Gerard de la ópera ‘Andrea Chenier’ y cuando se dirigía a saludar a su acompañante, cayó víctima de un ataque el 29 de enero de 1962.

 

Adamo Dibur había nacido en Sanok, Polonia, el 24 de diciembre de 1874. Fue un cantante que rompió con cierta tradición de los líricos polacos -que solo interpretaban óperas de autores locales- e incursionó en el repertorio de los grandes maestros del mundo. Debutó en 1894 en Río de Janeiro. Pero sus años de esplendor fueron durante las temporadas que realizó en el Teatro Vittorio Emanuele de Messina. En nuestro país cantó muchas veces y en el Colón lo hizo en las temporadas de 1910, 1921, 1922 y 1928. Su arribo en 1921 estuvo precedido por un hecho ciertamente insólito: después de actuar en Valparaíso, emprendió viaje hacia la Argentina junto con el tenor Giovanni Martinelli, la mezzo soprano Carolina Lázzari y el marido de ésta. Los cuatro cruzaron la cordillera a lomo de burro!!!

Al programar la aventura no contaba con el frío intenso de la región ni con los fuertes vientos, por lo que la travesía se les hizo dramática. Luego de vadear arroyos y ríos con el agua al cuello, llegaron a Bariloche sin equipaje y de a pie. La noticia conmovió al ambiente lírico de entonces y la Asociación Cultural de Bahía Blanca, acudió con su ayuda, brindándoles asistencia y un gran homenaje. Didur falleció en Katowice el 7 de enero de 1946.

La foto, muy posiblemente, es del año 1928 cuando ocurrió la última presentación de Didur en Buenos Aires. Se ve a un Gardel maduro y un tanto grueso todavía. Es sabido que con Damiani mantuvo una estrecha amistad, pero la presencia de Didur revela, acaso, que Gardel mantuvo inalterable su predilección por la lírica aún cuando su fama como cantor de tangos, ya había traspuesto las fronteras.

 

La fotografía me fue obsequiada por el Dr.Horacio Sanguinetti, actual Secretario de Educación del Gobierno de Buenos Aires y uno de los más importantes especialistas del país en el género lírico.

 

 Artículo publicado en la Revista CLUB DE TANGO Nro. 26  Septiembre-Octubre  1997

 

 

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