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Anecdotario

GARDEL Y LAS GRANDES PERSONAIDADES

En agosto del año 1925, Eduardo de Windsor, heredero del trono de Inglaterra, visitó la Argentina.
Cansado de las recepciones con que se lo agasajaba, un día decidió visitar la estancia "Huetel" propiedad de la señora Concepción Unzué de Casares.
Por pedido especial de Eduardo fueron invitados Gardel, Razzano, Barbieri y Mariano Alcalde.
Y en el "Huetel" se produce una nota que rompe con los esquemas y convencionalismos. Luego de un generoso asado con cuero y de abundante whisky, se entabla una especie de competencia internacional: Eduardo interpreta canciones inglesas acompañado de un ukelele y Gardel Razzano contestan con temas criollos.
El protocolo había sufrido aplastante revés...


 GARDEL Y EL DEPORTE

En cierta ocasión, Diego Pojmaevich -que en su época fuera campeón argentino, sudamericano y europeo de salto en garrocha- se acercó a Gardel para pedirle, en nombre de una delegación atlética que, por carecer de fondos, estaba en peligro de ver malograda una gira por Europa.
En esos momentos Gardel había firmado contrato con don Jaime Yankelevich y el tenía que autorizar al cantor para intervenir en el Festival.
Dicen que Gardel le contestó -Dejá que este asunto lo arreglo yo.
Y por cierto que lo arregló... El festival se realizó, se inició a las dos de la tarde y terminó a las cuatro de la mañana. Hubo una presencia masiva de artistas, se recaudaron los fondos necesarios y los atletas argentinos viajaron a Europa.


FALLO JUDICIAL  "PELANDRUNA REFINADA" ("MARGOT") Y "POBRE GALLO BATARAZ

En los diarios del 27 y 28 de setiembre de 1967 se comentó el fallo judicial que se entablara a proposito de la autoria de los temas "Pelandruna refinada" y "Pobre gallo Bataraz"

"Dos populares composiciones musicales que dieron fama al duo "Gardel-Razzano" tituladas: "Pelandruna refinada", "Pobre gallo bataraz" y otras, fueron inscriptas como propias por la Editorial Musical Julio Korn, mediante un documento en el cual Josè Razzano, afirmando ser el autor de la música, dispuso su registro conforme a la ley 11.723 de la Propiedad Artìstica y Literaria.

Pero resultò que el autor de la música de tales obras fue José Ricardo, que acompañó a Gardel durante sus giras.

Fallecidos Carlos Gardel y José Razzano, se presentaron ante la justicia civil la señora Marìa Josefa Ricardo de Olazagoitia y otros hijos de Ricardo, demandando por daños y perjuicios a la mencionada editorial.

Ahora, la Cámara de Apelaciones en lo civil ratificó el fallo del juez que condenó a la Editorial Julio Korn al pago de 200.000 pesos en concepto de indemnización de daños y perjuicios a los herederos de José Ricardo.

Los actores demandaron a José Razzano o y su sucesión por usurpación de la música de las obras "Pelandruna refinada", "Pobre gallo bataraz" y otras que Razzano se atribuia en propiedad conjuntamente con Carlos Gardel, en razón de una constancia documental que el Tribunal ha declarado falsificada y, en consecuencia, sin ningún valor.

Los actores alegaron, no solamente la falsificación de tal documento, sino también que Carlos Gardel en ningún momento se atribuyó la autoría y tampoco la adquisición de la propiedad de las obras mencionadas de su famoso acompañante José Razzano, puesto que hasta su fallecimiento grabó como cantante las músicas de Ricardo a nombre de este.

Por otra parte, el Tribunal declara coautora de la usurpación incriminada, a la Editorial Julio Korn, que editó bajo el título de "Margot" la premencionada obra "Pelandruna refinada" consignando como autores de la obra al demandado Razzano y a Carlos Gardel - que como se ha puntualizado precedentemente, nunca pretendió derechos de autoría sobre la obra-, en razón de que el director gerente de la Editorial Julio Korn, don Ricardo Korn, fué quien presentó a inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad Intelectual, Sección Contratos, la premencionada constancia documental de pretendido reconocimiento de autoría a favor de Razzano; en consecuencia de lo cual resultaba de mala fe de parte de la editorial modificar el título de la obra y sustituir el nombre del autor, cuando la misma había sido ya grabada en discos como de pertenecia del padre de los actores, o sea don José Ricardo."

 

Hasta aquí la información dada por un diario de la época el 28 de setiembre de 1967.

 


GARDEL Y EL FUTBOL
LO RECUERDA EL POETA ESPAÑOL RAFAEL ALBERTI
 

Fue en Santander el 20 de mayo de 1928. En un partido de futbol entre el Barcelona y la Real Sociedad de San Sebastián. Un partido en el que se jugò fútbol y tambièn los nacionalismos.

Una batalla campal  en la que abundaron las corridas, los golpes y los culatazos de la guardia civil.

Por la noche en el hotel, nos reunimos con los catalanes. Se entonò "Els segadors" y se ondearon banderines separatistas. Y una persona que nos había acompañado a Cossio y a mí durante el partido, cantò con verdadero encanto y maestria tangos argentinos. Era Carlos Gardel'.

Con él salimos aquella misma madrugada para Palencia. Una breve excursión, amable, divertida. Gardel era un hombre sano, ingenuo, afectivo. Celebraba todo cuanto veía o escuchaba. Nuestro recorrido por las calles de la ciudad fue estrepitoso.

Los nombres de los propietarios de las tiendas nos fascinaron. Nombres rudos, primitivos, del martirologio romano y visigótico. Leimos con delectación, sin poder reprimir la carcajada: "Pasamanería de Hubilibrodo González", "Café de Genciano Gómez", "Almacén de Eutimio Bustamante" y éste sobre todos "Repuestos de Cojoncio Perez". Un viaje feliz, veloz, inolvidable. Meses después, ya en Madrid, recibí una tarjeta de Gardel fechada en Buenos Aires. Me enviaba con un abrazo, sus mejores recuerdos para Cojoncio Perez. Como a mí, era lo que más le había impresionado de Palencia.

 
      Del libro de memorias "La arboleda perdida" de Rafael Alberti

 


 

 


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