EL BAILONGO

ANONIMO


La otra noche concurrí
allá en un rincón del norte
a un bailecito con corte
al cual tuve invitación,
al que en festejo del santo
lo daba una cierta lora
de la cual reservo ahora
su nombre por precaución.
 
Resultaba que había baile
en el bulín de esta lora,
una regular cartona
que en otro tiempo yiró,
pero que a causa del vicio
y de su mala cabeza
fue perdiendo la belleza
que la natura le dió.
 
Verás, con lengue flamante
y funye a lo sans fason
me fuí con aquel botón
que Laura le dió el espiante;
con más seriedad que un papa
colé no más al bailongo
que no lo encontré mistongo
sino que estaba de piapa.
 
El bacán de Ana la Zurda
que también cayó a bailar,
vieras al verme dentrar
cachó una bronca a la gurda:
vos sabés que tengo fama
de tenorio y no chambón
y al tuerto en otra ocasión
me fuí y le soplé la dama.
 
Porque, por Dios, si la afilo,
nunca me sale al revés,
así el tuerto de esa vez
ancú que me tiene estrilo;
cayó también La Lunfarda
aquella que Trabucazo
le metió un espingardazo
de bute por la busarda.
 
Y cayó La Parda Flora
con una rusa veleta
y hasta La Parda Loreta
cayó con La Boleadora;
cayó también aquél gaita
que hace poco han escrachao
y hasta El Tigrero mentao
cayó de melena, el taita
 
Dió principio la verbena
y como por un resorte
vi deslizarce  con corte
uno y otro bailarín;
era la reunión selecta
de aristocráticas minas,
yirantas y bailarinas
de los quecos de Junín.
 
Había escabio regular,
preparado en una mesa,
ginebra, cognac, cerveza
buena caña en general;
empezaron a beber
los machos, como era justo;
las turras haciendo el gusto
al bacán, lo hacían igual.
 
Ya cuando en media curdela
estaban los concurrentes,
por causas muy diferentes
cambió allí la situación;
poder manyar, imposible;
copas, botellas y vasos
que volaban en pedazos
en terrible confusión.
 
Esto era porque una turra
le daba corte a un fulero
y al querido verdadero
lo espiantaba con afán;
este mascando una bronca
que bastante lo inquietaba,
se apuntó con una biaba
a la mina y al bacán.
 
Hubieran visto después
a la madama asustada
mientras otra desmayada
relinchaba en un rincón;
vuelan vasos y botellas
y el cuchillo relumbroso
se ve, mientras que un bufoso
auementa la confusión.
 
En gritería infernal
las mujeres prorrumpían,
mientras otras no sabían
por qué lado disparar;
del violín del musicante
yo vi en el suelo un fragmento
y no sé qué otro instrumento
vi por los aires volar.
 
Llegaron varios esbirros
a los gritos y al desorden,
a restablecer el orden,
cosa que se consiguió;
después cayó un mayorengo
que vino a batir la cana
y en forma de caravana
la concurrencia salió.
 
Era de ver aquel cuadro,
las minas y los muchachos,
demacrados los escrachos
y en horrible confusión;
uno en completo desorden
tambaleante por la curda,
tenía una biaba a la gurda
y en el naso la hinchazón.
 
 Iban varios sin sombreros
y uno afeitado a lo fraile,
a la patrona del baile
le reclamaba el violín;
una yiranta en enaguas
iba confusa llorando,
mientra alegres y cantando
marchaban las de Junin.
 
Cuando en la comisaría
prestaron declaraciones,
diversas aplicaciones
al desorden se le dio;
yp pude pagar la multa
porque tenía algún dinero,
después el mundo fulero
a 24 pasó.
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