LA ENGRUPIDA

Carlos de la Púa


Bate cana el requinteo de esa piba rantifusa
que al amuro de la tarde vuelve estufa del taller,
que su sueño es ser bacana, ser diquera papirua
y pasar con los otarios una davi a la dernier.
 
Pues le llenan la sesera las macanas más briyosas
y se siente rechiflada por tenerla que yugar...
Giliberta sin ventaja que la va de pretenciosa
y en el barrio ni saluda porque dice que es vulgar...
 
Y es por eso que desprecia a los tauras de Patricios
porque, minga de yuguiyo, usan lengue y parlan mal,
y ella, que es tan refinada, quiere lujo, vento, vicios...
¡Berretines de carnada que le manda el hospital!

 




          

 

 

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