Azucena

Celedonio Flores


Cachá cuatro compases de un tango rante,
de esos con más pelusa que un gato angora,
y el verso más lunfardo y más asonante
de este poeta reo: (Perdón, Señora...)

Metele unos pedazos de barrio bajo
cuando el Sol los pincela de poesía,
y la marca primera que marca el tajo
de dos guapos parejos de hombría a hombría.

La bronca de un cafiolo que quedó en banda,
la curda de un porteño que de parranda
sale a tirar, alegre, manteca al techo.

Mezclá todo con gloria, pasión y pena:
y tendrás el retrato de la Azucena
¡la tanguera más grande que Dios ha hecho!


 




          

 

 

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