MALEVO MUERTO

DANIEL GIRIBALDI


Ya le jugó a la muerte el desempate
y ya perdió, cantando p´al carnero.
Ya su puñal es briyo sin acero,
ya no importa el motivo ni el combate.
 
Su historia es la de un pulso que no late;
su gloria, un paraiso arrabalero
donde ronca un arcangel patotero
y un santo cachafaz le ceba mate.
 
No la va con las alas de querube;
él, que nunca en el barrio de las latas
soñó que iba a atorrar en una nube.
 
Y pasa, cachaciento, al otro verso,
donde Dios lo recibe en alpargatas
mientras le da manija al universo.

 

 

 

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