MULTIPLICACION

Enrique Otero Pizarro


Cinco panes, dos peces. Sólo eso.
Un bullón de ranera mishiadura
para esa mersa de jotraba, dura,
que iba al atorro sin pelar ni un hueso.
 
Escracho noble, grilo sin un peso,
el lungo -que era el trompa- en su ternura,
partió las pocas migas con la pura
fraternidad del que no tiene un queso.
 
Se oyó un sereno y manso ¡tenga mano!...
Y el Ñorse con su porte altamirano,
sencillamente, así, sin banderola,
 
como quien anda al bardo o no hace nada,
les fabricó marrocos a carrada
y más pescados que la Campañola...

 




          

 

 

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