Mangos

Iván Diez


Todos somos hermanos macanudos.
Apretones... sonrisas... se chamuya...
pero entrando en el juego la biyuya
se acabaron los cortes y saludos.

Relucen dos por tres hasta los fierros;
hacemos una vida despreciable.
Pa' cachar un manguillo miserable,
nos tiramos al alma, como perros.

El mundo se retuerce, grita, ronca.
¡Por menega, señor, salta la bronca!
Se quiebra la amistad, todo se acaba...

Insultos... gestos rantes... malos modos...
¡Qué manga de fayutos somos todos!
¡La fuerza del gomán cómo deschava!

 

 




          

 

 

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