SONETO DEL ADIOS A LA MALA MUSA

Luis Alposta


Me embalurdaste el cuore y la fui de poeta,
deslizando en tu oreja algún verso discreto,
y hoy mostraste la hilacha al tirar la chancleta
por un gil de otro barrio que te escribió un soneto.
 
Las décimas aquellas, con sabor a milonga,
que rimaba al pelete para darte alegría,
las dejaste en el mionca que mandó Villalonga
cuando vino esa mano de la sonetería.
 
Y ahora, que ya al verso hasta lo escribo en orse,
es en la despedida que te sumo catorce
como los que una tarde te apiló ese tilingo.
 
¡Qué puerta que me abriste deschavando tu prosa!
Me acoyaré a otra musa, ta finoli y juiciosa,
¡que hasta me dará bola "La Nación" del domingo!

 




          

 

 

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